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Braganza

Situada en el extremo noreste de Portugal, en las faldas de la Sierra de Montesinho, la fortaleza medieval de Bragança recuerda la historia portuguesa a cada paso.

Sobre Braganza

Respirando la historia

Recorriendo a pie la ciudadela de Braganza se puede contemplar el pelourinho, ‘la picota’ cuya base representa un verraco lusitano como muestra de los orígenes celtas de la región.

El castillo y la Torre del Homenaje, por su parte, recuerdan su pasado como fortaleza medieval, ordenada construir por el primer rey de Portugal, así como su Museo Militar, que abarca desde el siglo XII hasta la Primera Guerra Mundial.

Desde allí se contemplan las vistas de la ciudad y las montañas que la rodean. También en la ciudadela merece la pena visitar la Iglesia de Santa María y la Domus Municipalis, donde se reunía el senado de la ciudad, considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil romana en la Península Ibérica.

Más allá de la ciudadela

Braganza conserva un patrimonio arquitectónico importante, desde sus casas nobles hasta monumentos como la Catedral, la Iglesia de San Vicente, la Iglesia de Santa Clara y la Capilla de la Misericordia.

La ciudad cuenta con varios museos interesantes. El Museo Abade de Baçal, situado en el antiguo palacio episcopal, alberga la historia de la región de Trás-os-Montes, mientras que su Centro de Arte Contemporáneo acoge una colección permanente del pintor local Graça Morais. Otro de los espacios que no hay que perderse es el Museo Ibérico de la Máscara y el Traje.

Los amantes de la naturaleza también pueden recorrer, a pie, en bici o en coche, el Parque Natural de Montesinho.